¿SABÍAS QUE…
¿Sabías que? ¡Eros, el dios del amor, era más antiguo que Zeus y los Olímpicos!
Lejos de ser el travieso querubín alado, hijo de Afrodita, las versiones más antiguas de la mitología griega presentaban a Eros como una deidad primordial, surgida del Caos al inicio de la creación del universo.
En teogonías como la de Hesíodo, Eros no era simplemente un dios del romance, sino una fuerza cósmica fundamental. Representaba el deseo y la atracción que impulsó la unión de los primeros elementos y la subsiguiente aparición de la vida y el orden en el cosmos. Su presencia era indispensable para que cualquier otra deidad o ser pudiera existir o reproducirse, lo que lo situaba como un motor esencial de la creación, mucho antes de que los dioses olímpicos establecieran su dominio.
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